Las lágrimas no dejaban de caer mientras ella escribía, había hablado con él casi durante una hora, afortunamente para los dos el nextel lo pagaba la empresa, lo que les permitía charlar de forma ilimitada casi todos los días.
Hablaron de lo que pasó el día, del frío que hace en esa ciudad del norte donde él vive, del trabajo de ambos, sin darse cuenta pasaron más de 30 minutos charlando de cosas triviales.
Luego él mencionó un antojo, -debo buscar un lugar donde lo vendan- le dijo; ella de inmediato se puso frente a la computadora y con San Google a la mano, se dio a la tarea de ver si encontraba el lugar correcto. Por supesto que ella no tenía ni idea de donde buscar. Así que él le dijo que primero buscara en G-Maps su casa, pasaron buscando el número correcto cerca de otros 15 minutos, ni cuenta se dieron del tiempo transcurrido.
Finalmente ella le anunció: -Encontré tu casa- y mientras él celebraba se le ocurrió una tontería: -Me ves por la ventana?, le dijo, te estoy diciendo adiós; ahora ya puedes venir a visitarme cada vez que me sienta solo-.
Ella sintió como el corazón se le encogía, las lágrimas brotaron solas, sin poder controlarlo: -Mi niño- fue lo único que atinó a decirle.
Mientras ella se calmaba para poder despedirse de su hermanito empezó a hacer cuentas para ver en cuánto salía el boleto y cómo tendría que hacer para ir y venir en un sólo fin de semana.
Heloïse.
PD mi hermanito es un hombre de 26 años... pero que quieren!!! Es uno de mis mejores amigos y una de las personas más geniales que existen en el mundo
miércoles 12 de enero de 2011
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